Septiembre marca el regreso a la rutina. Vuelven los horarios, el trabajo, la universidad y el colegio de los niños. Para muchas personas, también aparece una idea que lleva semanas rondando por su cabeza: volver a entrenar.
Algunos simplemente han hecho un descanso durante las vacaciones. Otros llevan meses, o incluso años, sin practicar ejercicio físico de forma regular. En ambos casos suele aparecer la misma sensación: el cuerpo ya no responde igual. Hay menos fuerza, más cansancio, pequeñas molestias que antes no existían o actividades cotidianas que empiezan a costar más de lo normal. ¿Eso es limitante? ¿Nos debe tirar para atrás?
No. Que estés un poco por debajo de antes del parón vacacional no significa que estés peor, al igual que estar bajo de forma (incluso con problemas físicos), no significa que no puedas estar bien mañana. Dar el primer paso es importante, un paso que si ya hay un hábito adquirido es más fácil de hacer.
Eso sí, con un entrenamiento adaptado a tu situación actual, el cuerpo vuelve a responder mucho antes de lo que imaginas. Y con un programa bien adaptado y atento a cómo evoluciona, hace que seas una persona diferente casi sin darte cuenta.
Volver a entrenar es darle al cuerpo la oportunidad de adaptarse otra vez
Nuestro organismo está diseñado para adaptarse a la exigencia externa. Eso se hace a partir del estado y cantidad de masa muscular. Moverse, más que dar respuesta a eso, debe ser visto como lo que evita ser sedentarios, que puede desencadenar en problemas cardiovasculares y metabólicos.
Cuando pasamos unas semanas sin entrenar o llevamos una vida más estática, es normal que disminuyan algunas capacidades físicas. Podemos notar menos fuerza, menor resistencia, pérdida de movilidad o una recuperación más lenta después de realizar determinados esfuerzos. Eso no significa que esas capacidades se hayan perdido para siempre, pues el cuerpo posee una enorme capacidad de adaptación. Cuando recibe los estímulos adecuados vuelve a fortalecerse progresivamente, mejorando tanto el rendimiento como la calidad de vida.
Por eso, volver a entrenar no consiste únicamente en recuperar la forma física. También significa ayudar al cuerpo a responder mejor en el día a día, como levantarte con más facilidad, subir escaleras sin fatigarte, cargar bolsas de la compra, jugar con tus hijos o simplemente sentirte con más energía son beneficios que empiezan mucho antes de conseguir grandes cambios físicos.
Nunca es tarde para empezar… Ni para volver a entrenar
Uno de los mayores obstáculos no suele ser físico, sino mental. Ante frases habituales como «ya no tengo edad para empezar», «antes estaba mucho mejor», «ahora me costará demasiado» o «debería haber empezado hace años». Este tipo de pensamientos hacen que muchas personas retrasen una decisión que podría mejorar significativamente su salud.
Pero es que la realidad es muy distinta. No existe una edad perfecta para empezar a entrenar ni un momento ideal para recuperar la actividad física. Cada persona parte de una situación diferente y precisamente por eso el entrenamiento debe adaptarse a las capacidades y particularidades de cada uno, y en cada momento. De ahí la apuesta individualizada, la visión de trabajo de la toma de decisiones constante y con entrenador personal (o fisioterapeuta) de myofisix.
Si has dejado el ejercicio durante el verano, volver a entrenar será más fácil de lo que piensas
Muchas personas sienten que han perdido todo el progreso conseguido antes de las vacaciones. Afortunadamente, eso no ocurre; es una percepción más mental que física.
Unas semanas de descanso no eliminan todo el trabajo realizado durante el año. El cuerpo conserva muchas de las adaptaciones adquiridas, más si se entrena para mejorar las propiedades celulares del músculo, como es el propósito del entrenamiento de fuerza ligado a la visión que tenemos en myofisix, por ejemplo. Recuperar ese estado anterior a las vacaciones es, simplemente, volver a “hacer ver” al cerebro de que la exigencia del medio que nos rodea ha vuelto a subir, con lo que recuperar esa condición física suele ser mucho más rápido que construirlas desde cero.
Eso sí, la vuelta debe hacerse con inteligencia. Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar compensar el tiempo perdido entrenando más días, aumentando demasiado la intensidad o pretendiendo levantar los mismos pesos que antes del descanso. Las acciones de hoy no compensan el pasado, tienen incidencia en el hoy hacia adelante. Porque, además, esa estrategia solo aumenta el riesgo de lesiones, agujetas intensas y abandono por frustración.
Lo recomendable es retomar el entrenamiento ajustando lo necesario y permitiendo que el cuerpo vuelva a adaptarse poco a poco a la nueva realidad, marcada por la exigencia del estímulo propio de entrenar.
No necesitas entrenar más, ni compensar nada
Por todo ello, la mentalidad tras las vacaciones, al llegar septiembre, no debe ser el buscar compensar el hecho de haber entrenado menos o haber tenido un parón en cuanto al trabajo de fuerza, incluso practicando actividad física. Entrenar más ahora no hará que compenses la falta de entrenamiento. Volver al trabajo de fuerza es iniciar de nuevo ese hábito adquirido, desde la constancia y el impacto del hoy para el hoy y el mañana.
Y hacerlo con calidad y atentos a cómo responde el cuerpo y el organismo, resulta de nuevo clave. Por eso no hay que rehuir de la alta intensidad, clave para potenciar cambios y mejoras, sino adaptar la carga de trabajo o buscar esa intensidad de forma diferente a otros momentos; seguir trabajando para no compensar y disponer de una correcta función muscular. De ahí que entrenar acompañado, también en esta época del año y bajo estos supuestos, es la forma más inteligente, más segura y de mayor probabilidad de éxito sostenido, más allá de buscar entrenar solo, en grupo o siguiendo vídeos. La guía, el asesoramiento y la toma de decisiones en el momento presente, y con un profesional capacitado, es apostar por ti con las mayores garantías.
Por eso que, a la llegada de septiembre no debe encararse con hacer más, entrenar más días de los requeridos, aumentar la duración de las sesiones. Es volver bajo la progresión que se considere óptima al estilo de vida propio de fuera del periodo vacacional. Ni más ni menos.
La filosofía myofisix: entrenar para vivir mejor
En myofisix entendemos el entrenamiento como una herramienta para mejorar la calidad de vida, no como una obligación ni como un castigo. Algo que por nuestro entorno moderno falto de estímulos suficientemente exigentes, hay que hacer todo el año, toda la vida, para que nuestro organismo perciba que debe disponer de un cuerpo, de un sistema, fuerte, capaz y con una expresión genética más buscando la juventud que la vejez.
Esa voluntad dilatada todo el año, no lo enfocamos desde la esclavitud al entrenamiento o la exigencia de prolongarlo todas las semanas. Vemos el año en su conjunto, en una visión a largo plazo. Hay momentos en los que se entrena menos, como las vacaciones, y no pasa nada. El retorno en septiembre debe vivirse como una continuidad, siendo consciente de que quizá haya que hacer pequeños ajustes tanto desde el tratamiento físico como el aspecto emocional. Y así enfocamos la vuelta de septiembre, desde la calma, el trabajo bien hecho desde la alta intensidad, el control y la eficiencia; y la individualidad de cada uno.
Porque el programa de entrenamiento y la voluntad de la mejora continua sin riesgos es muy importante, pero adaptarlo a cada una de las personas que confían en nosotros, lo es más. Porque cada uno de nosotros merecemos respuestas individualizadas y personalizadas, más cuando nuestra fisiolofía así lo dictamina.
Septiembre puede ser el comienzo de una nueva etapa
Finalmente, a pesar de que no depende de la edad ni el estado físico para poder empezar a entrenar, septiembre puede ser un buen momento para marcar un cambio en tu vida y dar origen a un estilo de vida mejorado, introduciendo en él el entrenamiento de fuerza tal y como lo vivimos en myofisix.
Si septiembre es una época donde emocionalmente estamos más dispuestos a realizar cambios, como pudiera ser también enero, no está de más aprovecharlo para empezar a entrenar. Siendo conscientes de que empezar sin sostenerlo no sirve de mucho, y por eso es imprescindible entender qué supone ese cambio, cuál es el propósito real de entrenar y qué puede significar en tu calidad de vida y longevidad el entrenamiento de fuerza bien llevado y mantenido en los años.