Fisioterapia y entrenamiento: por qué entrenar con un fisioterapeuta cambia tu progreso

Durante mucho tiempo se ha considerado al fisioterapeuta como el profesional al que se acude cuando hay dolor o un problema físico. Sin embargo, cada vez más personas descubren que integrar fisioterapia y entrenamiento puede cambiar por completo la forma de entrenar y cuidar el cuerpo.

Si surge una lesión, una contractura o una molestia persistente, entonces se pide cita; y cuando el dolor desaparece, el fisioterapeuta deja de formar parte del proceso y la persona vuelve a entrenar. Incluso de la misma forma que le ha llevado a esa lesión o ese problema, algo que suele ocurrir cuando el entrenamiento no cuenta con la supervisión o el enfoque de entrenar con un fisioterapeuta.

Este enfoque ha generado una consecuencia muy extendida, como es que muchas personas entrenan con pequeñas molestias o limitaciones que, en realidad, no deberían estar presentes. Y no solo eso, muchas personas acaban conviviendo con dolores recurrentes en la espalda, molestias en las rodillas, tensión constante en los hombros o sobrecargas en el cuello, que se acaban interpretando como algo normal o inevitable por el paso de los años o por el hecho de entrenar. Hasta que llega un punto que ya resulta tan limitante el problema, que se recurre a buscar soluciones.

Entrenar con dolor no es normal, como tampoco lo es el sufrirlo en tu día a día. Pero cuando se desarrollan procesos compensatorios, no se vigilan las cargas que se aplican al cuerpo, no se respetan los rangos de movimiento estables o no se cuida la función muscular, se ganan números para una vida con sufrimiento. En este sentido, es clave entender que nuestro cuerpo suele enviar señales antes de que aparezca una lesión clara: limitaciones de movilidad, fatiga localizada, rigidez o molestias repetidas suelen ser indicadores de que algo no está funcionando de forma óptima, sea por falta de fuerza, disfunción neuromuscular, patrón de activación incorrecto que lleva a compensaciones, problema articular o estructural o una mezcla de estos.

Cuando la fisioterapia se integra dentro del proceso de entrenamiento, el enfoque cambia de forma importante, pues se dispone de la figura que vela por el respeto a los diferentes tejidos, poder investigar y aportar soluciones a problemas físicos de toda índole e integrar junto al entrenamiento de fuerza el tratamiento de la estructura y función del cuerpo. Ello marca la diferencia entre únicamente entrenar para mejorar la fuerza y poder disponer actuaciones sobre el músculo y el sistema nervioso que lo regula, para poder abordar todo el conjunto del cuerpo, de forma individualizada y bajo historial clínico.

Qué aporta un fisioterapeuta al entrenamiento

Para poder desarrollar este enfoque integrador en eficacia en las ganancias neuromusculares del entrenamiento de fuerza, la integración de fisioterapia y entrenamiento resulta clave, así como el cuidado de la función muscular y los patrones de activación, y el cuidado de la estructura, la figura del fisioterapeuta es más que relevante. Pero no un fisioterapeuta que no sale de su box, sino aquél que tiene la capacidad de tratar y entrenar, de cara a aplicar según se requiera una cosa u otra, siendo conscientes que el entrenamiento es algo para sostener en el tiempo y la fisioterapia más hacia solucionar y prevenir problemáticas.

El concierto de un fisioterapeuta facilita en gran medida un inicio del proceso de trabajo más cómodo para el paciente, pues puede desarrollar una valoración inicial para definir aquello a tratar, iniciar una vía teórica de trabajo o tratamiento, iniciar el historial clínico, y marcar las bases y limitaciones del camino a trazar. Un primer paso para iniciar la investigación hacia el hallazgo de las causas que han llevado a los problemas percibidos, poder entenderlas, y generar soluciones reales sobre las mismas.

Y una vez en proceso, disponer de un fisioterapeuta ante problemáticas recurrentes o crónicas permite entrenar y tratar dolencias sobre cualquier tejido y estructura, sin que sea necesario derivar a otros profesionales. En el caso de los entrenadores personales, suele suceder cuando surgen problemas fuera del ámbito del tratamiento neuromuscular. Eso, optimiza el tiempo y el aprovechamiento de la sesión según se desarrolle el tratamiento.

Fisioterapia y entrenamiento,  beneficios a medio y largo plazo

Cuando el entrenamiento se realiza sin tener en cuenta las limitaciones individuales del cuerpo, o creyendo que cuanto más se entrena mejores resultados se tendrán, por ejemplo, es relativamente frecuente que aparezcan molestias recurrentes, sobrecargas, lesiones de diferente índole o problemas limitantes en cuanto a poder generar movimiento, entrenar o hacer alguna actividad física o deportiva con normalidad. Con toda la problemática en cuanto a pérdida de continuidad, alteraciones en la capacidad de dar fuerza o dificultad para la progresión o la obtención de rendimiento para el caso de deportistas o atletas.

Integrar la fisioterapia dentro del entrenamiento no solo ayuda a reducir estas interrupciones gracias a una rehabilitación óptima y poder acortar tiempos en la recuperación, sino que permite detectar y corregir factores de riesgo antes de que se conviertan en problemas, o trabajar más dentro de la prevención sostenida. A medio o largo plazo esto suele traducirse en una optimización de la técnica de ejecución del movimiento, una mayor eficiencia en la ejecución de los ejercicios, unas sinergias neuromusculares óptimas y bien balanceadas y una mayor capacidad para lidiar con cargas y esfuerzos por parte de las articulaciones y elementos estructurales.

Con el tiempo, todo ello no solo favorece una progresión más sostenida en la capacidad física, sino también un mejor estado del cuerpo y una mayor conciencia corporal por parte de la persona que entrena. El resultado final es entender que cuando el cuerpo se mueve mejor y tolera mejor las cargas externas, es más fácil entrenar de forma constante durante años sin limitaciones ni dolores.

Entrenar en myofisix: fisioterapia y entrenamiento en un mismo proceso

En muchos centros de entrenamiento, la planificación suele construirse a partir de objetivos claros: ganar fuerza, mejorar la condición física, perder grasa o aumentar el rendimiento deportivo. A partir de esos objetivos se diseñan programas con progresiones estructuradas, selección de ejercicios, control de cargas, repeticiones y volumen de entrenamiento. Durante las sesiones se realizan correcciones técnicas para mejorar la ejecución de los movimientos y, con el paso de las semanas, el plan se ajusta en función de la evolución de la persona o de sus sensaciones durante el entrenamiento.

Este enfoque puede funcionar correctamente cuando la persona no presenta limitaciones importantes, disfunciones claras, compensaciones evidentes o antecedentes de lesión relevantes. Sin embargo, existe un aspecto que con frecuencia queda fuera de estudio, como es el análisis y conocimiento de cómo se desarrollan las respuestas en fuerza y movimiento desde dentro, desde las sinergias intramusculares; así como qué factores lo condicionan, tanto desde el tejido conectivo como muscular. Es decir, dos personas pueden realizar el mismo ejercicio con una apariencia técnica similar, pero su cerebro puede utilizar estrategias de activación muy diferentes. No tener presente este tipo de elementos, hace que se pueda ver afecta la movilidad tarde o temprano, o el desarrollo de compensaciones pueden modificar significativamente la forma en la que se distribuyen las fuerzas y la fatiga mecánica muscular en el cuerpo.
 
En el modelo de trabajo de myofisix, por el contrario, el proceso comienza precisamente por comprender esas diferencias. Todos los entrenamientos y tratamientos parten del conocimiento de individualidad en cada persona sobre cómo percibe las cargas externas su cerebro, cómo se desarrollan las respuestas en fuerza y movimiento, y cómo se analiza la fatiga y daño generado para desarrollar cambios adaptativos. Se tiene en cuenta también que la salud y la funcionalidad de cada uno de nosotros no únicamente está en la capacidad para generar fuerzas, sino también en una harmonía en las sinergias internas musculares y una integridad y estabilidad articular. Y n menos importante, es que en el desarrollo del proceso de trabajo tenemos la ductilidad para la toma de decisiones constante según lo que se detecta, se observa, se recibe en forma de feedback, se testea o se investiga.
 
En resumidas cuentas, en myofisix entendemos la fisioterapia y el entrenamiento como partes de un mismo proceso que interactúan en sinergia y comunión absolutos.  No se trata de servicios independientes que se utilizan en momentos distintos, sino de herramientas que trabajan juntas para mejorar la salud, el movimiento y el rendimiento. Porque el objetivo no es solo entrenar para tener las máximas ganancias posibles desde el rendimiento o la imagen, sino integrar fisioterapia y entrenamiento para poder entrenar durante años sin dolor ni limitaciones, minimizando riesgos y con la máxima eficiencia y control para poder entrenar toda la vida de forma sostenida, disfrutar de autonomía motriz, poder hacer frente a esfuerzos y cargas, y disfrutar plenamente de una vida activa, la actividad física y el deporte.

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