Durante años se ha creído que para conseguir resultados entrenando era necesario pasar largas horas en el gimnasio. Muchas personas siguen asociando el progreso con entrenamientos interminables de noventa minutos o incluso dos horas, como si la cantidad de tiempo invertido fuera el principal indicador de eficacia. Esta idea, heredada de modelos tradicionales de entrenamiento ligado al culturismo, la preparación física deportiva y la cultura del “más es mejor”, ha provocado que muchas personas abandonen un plan de entrenamiento antes incluso de empezar, convencidas de que no disponen del tiempo necesario para cuidarse correctamente.
Esto choca frontalmente con la disponibilidad de tiempo libre, puesto que hoy el tiempo se ha convertido en uno de los recursos más escasos y valiosos. La mayoría de personas compatibiliza trabajo, familia, responsabilidades personales y vida social, por lo que encontrar dos horas diarias para entrenar resulta prácticamente imposible. Ante este contexto, la pregunta ya no es cuánto tiempo entrenamos, sino cómo aprovechamos ese tiempo.
Calidad vs. Cantidad: La ciencia del estímulo muscular
El músculo responde a factores fisiológicos concretos como la tensión mecánica, el estrés metabólico y el grado de reclutamiento muscular. Cuando un entrenamiento consigue reunir estos elementos de forma eficiente, el tiempo deja de ser el protagonista. En otras palabras, un músculo no entiende si has entrenado treinta minutos o dos horas; entiende si ha recibido un estímulo suficiente para adaptarse y mejorar bajo la gestión que hace el cerebro.
En myofisix trabajamos bajo esta lógica. Nuestro objetivo no es que el usuario “pase tiempo” entrenando, sino que cada minuto tenga un propósito claro. Por eso eliminamos tiempos muertos y distracciones innecesarias, y apostamos claramente por el trabajo consciente, controlado, intenso y eficiente. Por eso, nuestra visión del entrenamiento va en la línea de buscar el fallo muscular como referencia de intensidad, llegando lo más próximos que podemos manteniendo un ritmo constante, sin hacer apneas forzadas con una respiración libre torácico-diafragmática, sin cambiar el plano de trabajo y con la mente e intención dispuesta a ejecutar el recorrido tal y como lo proponemos, sobre una zona diana concreta a trabajar. Biomecánica, consciencia, seguridad y eficiencia al más alto nivel.
Por eso, no valoramos el tiempo que entrenamos. No pensamos que “solo tenemos media hora de entrenamiento”, disponemos de la cultura y los conocimientos necesarios para lograr los estímulos necesarios en sesiones cortas de 30 minutos.
Confundir entrenar con luchar contra el sedentarismo
Una confusión recurrente suele ser mezclar entrenamiento con actividad física y deporte, sea en clave de salud, rendimiento o evitar ser sedentarios. Quitando de la ecuación al deporte, que no deja de ser un tipo de actividad reglada bajo el propósito de ganar bajo unos condicionantes concretos, sea el nivel competitivo que sea; es relevante distinguir el propósito de entrenar con el de la actividad física.
Entrenar tiene como objetivo lograr la mejora sobre el tejido muscular esquelético, de cara a obtener mejores índices de fuerza y poder mejorar todo el organismo (huesos, sistema cardiovascular, sensibilidad a la insulina, capacidad aeróbica, gestión de lípidos y, incluso, expresión genética), mediante el efecto endocrino de las mioquinas y otros metabolitos que libera la propia musculatura.
Pero puede uno entrenar y ser sedentario. Porque lo segundo se combate con cantidad de movimiento para evitar problemáticas metabólicas y cardiovasculares que un déficit de actividad puede acarrear. Por eso, entrenar fuerza debe verse complementado por una vida activa desde los gestos cotidianos y, si se desea, junto a actividad física reglada al gusto de cada uno (en cantidad no lesiva y saludable).
De ahí la importancia de entender que entrenar debe ser algo intenso, puntual, que aporte ganancias destinando el mínimo tiempo posible para minimizar estrés y los riesgos propios de la interacción con fuerzas y la fatiga. Y a ello se le suma una cantidad de movimiento suficiente, sobre todo desde los actos cotidianos.
El método myofisix: ¿Qué pasa en esos 30 minutos?
Cuando una persona escucha que en myofisix se puede entrenar en treinta minutos y obtener resultados, suele imaginar una sesión rápida donde acaba extenuada. La realidad es otra. Lo que ocurre en esos treinta minutos es un trabajo extremadamente exigente, enfocado, estructurado y supervisado; pero no cansado. Incidimos sobre los músculos, no trabajamos con movimientos altamente integrados ni buscamos cansarte o que llegues a tus límites metabólicos. Estímulos que induzcan a cambios positivos sobre tus músculos gastando poca energía (la gastarás durante los siguientes días recuperándote y mejorando tu cuerpo, de forma inconsciente) y fomentando el foco en el aquí y el ahora.
Eso tampoco implica que busquemos esa única serie a fallo estando ente 8 y 15 repeticiones, a ritmo constante sin compensar y con la respiración libre y no forzada, que es lo ideal (ya sea cavando dinámicamente como con un isométrico con intención de movimiento). Desde el primer momento, el entrenamiento está diseñado para adaptarse al usuario, pues entendemos que debe existir una balanza entre estímulo y capacidad de gestión del sistema nervioso. Sabemos cuál es el ideal y personalizamos, en cada caso, para obtener mejoras recurrentes sin poner en riesgo la salud de la persona ni generar una incomodidad innecesaria. A ese trabajo intenso, controlado y en consciencia nos ayudan enormemente las máquinas MedX que tenemos, sin duda las mejores herramientas desde el plano de la finura, la biomecánica y el control activo.
Súmale que todo lo que hacemos tiene un sentido y una justificación porque no nos basamos en programas de entrenamiento predefinidos o elementos estandarizados. Nos dedicamos a tomar decisiones fundamentadas de forma continua a partir de la estrategia trazada de forma personalizada, el feedback del cliente y lo que vamos observando, detectando o evaluando.
Toda esa filosofía, todo ese conocimiento aplicado, junto a las mejores máquinas del mercado, desde el plano biomecánico, y estar en un espacio pensado para la tranquilidad y el foco, al no haber ni música, ni ruidos, ni aglomeraciones, ni incluso relojes por la sala. Gracias a todo eso, con 30 minutos es suficiente.
30 minutos de entrenamiento, son suficientes
Entonces, ¿es suficiente un entrenamiento de 30 minutos en myofisix para tener resultados? Sí. Porque dentro de ese tiempo abogamos para generar estímulos que inciten a mejoras neuromusculares; y eso contribuye a que estés más sano a nivel orgánico, más funcional y con mayor capacidad de generar fuerza. Pero cuidado, que se vean por fuera implica que también comas lo que debas y de forma nutritiva, descanses de forma reparadora, gestiones bien el estrés y las emociones y que cuides tus relaciones interpersonales (que las tengas de calidad).
Respecto a los 30 minutos, la diferencia está en entender que no es que sean entrenamientos cortos, es la dosis necesaria donde el tiempo está bien invertido de forma eficaz y eficiente. Sin ello, es lógico que se requiera de sesiones más largas e invertir mucho más tiempo semanal a lograr lo mismo que logramos nosotros en esos 30 minutos. Cuestión de filosofía, de entrenar mucho pensando en el corto plazo, o entrenar poco pero bien y en vistas al largo plazo.
Además, las sesiones de 30 minutos, en dos o tres sesiones a la semana, te permite disponer de más tiempo para ti, para poder hacer actividad física, disfrutar de mayor tiempo libre y que al final que, esto de entrenar no se te haga tedioso, pesado o lo que acabes abandonando. Porque entrenar, en una sociedad moderna como la nuestra, es algo para toda la vida, para estar fuertes y saludables (y recuerda de estar activo).