Sin pesas ni cardio
Porqué prescindimos de ellos
En myofisix descartamos tanto el peso libre (mancuernas y barras) como el cardio. Aunque son opciones populares y eficaces en muchos contextos, presentan altos niveles de aleatoriedad en fuerzas y esfuerzos, y no garantizan los niveles de seguridad y eficiencia que buscamos.
El peso libre
NO ES LA MEJOR OPCIÓN EN SEGURIDAD Y EFICIENCIA
Evitamos el uso de peso libre por razones técnicas, de seguridad y de control del entorno de trabajo. A nivel técnico, nuestras razones son:
- Dificultad para el trabajo discriminado: Su elevada carga técnica hace que la persona se centre más en ejecutar el movimiento que en generar fatiga controlada en la zona diana. Al llegar a niveles altos de fatiga, mantener la estabilidad articular es complicado, lo que favorece compensaciones.
- Dependencia de la gravedad: La resistencia depende exclusivamente de la gravedad y no se ajusta bien al comportamiento natural de la fuerza muscular en la mayoría de ejercicios. Esto genera un trabajo poco armónico, con puntos de máxima resistencia que obligan a realizar tirones, reduciendo el control del movimiento.
- Dificultad para alcanzar la intensidad adecuada: Al no estar el cuerpo fijado a un plano estable, es fácil perder la posición o comprometer alguna articulación. Esto disminuye tanto la seguridad como la eficiencia, ya que limita la intensidad alcanzable.
- Necesidad de aprendizaje técnico: Dominar correctamente los gestos requiere tiempo, retrasando el momento en el que realmente se obtienen beneficios.
Por todo ello, optamos por utilizar máquinas de alta calidad, con mejores perfiles de resistencia, menor fricción, una adaptación precisa al cuerpo y control del rango de movimiento, además de permitir una activación muscular óptima desde posiciones y rangos de movimiento estables.
El cardio
Aleatoriedad e ineficiencia
El concepto de “cardio” nace como evolución del término “aerobics”, introducido por Kenneth Cooper en los años 70 al popularizar la carrera continua como medio para mejorar la salud cardiovascular. Cooper creía que el sistema cardiovascular podía entrenarse de forma aislada, aunque hoy sabemos que esto no es posible: es un sistema de soporte para la acción muscular. Actualmente, aunque la palabra o la idea del cardio carece de una definición estricta, se le puede dividir en:
- Cardio sin impacto, como las actividades en el agua, bicicleta.
- Cardio de bajo impacto, como actividades donde un pie siempre toca el suelo.
- Cardio de alto impacto, que son las actividades con fases de suspensión (los dos pies en el aire).
- HIIT, basado en circuitos que combinan momentos de subida de pulsaciones con recuperaciones.
El problema principal del cardio es que suele trabajar con intensidades demasiado bajas para generar adaptaciones musculares relevantes o que, cuando la intensidad aumenta como en el HIIT, aparece una gran aleatoriedad en fuerzas, volúmenes excesivos de trabajo y desgaste elevado. Además, el foco del practicante suele estar en “aguantar” o en coordinar movimientos, lo que incrementa compensaciones y, con el tiempo, puede generar dolores, sobrecargas o tendinopatías.
Esto no significa que el cardio no sea eficaz para mejorar parámetros físicos o metabólicos. Lo es, tanto como el entrenamiento de fuerza de alta intensidad. Estudios de la Universidad de McMaster (2005 – 2006), en Ontario, Canadá, lo demuestran. En ellos, se acabó pasmando como, antes los mismos beneficios metabólicos, el modelo basado en cardio era mucho menos eficiente que el de alta intensidad; puesto que, para las mismas mejoras, necesitó del 97% del tiempo total, suma del tiempo de entrenamiento de ambos modelos. Entrenar intenso no es “más eficaz”, es mucho más eficiente en tiempo, y además reduce el desgaste acumulado. Por eso, el debate no es si el cardio es bueno o malo, sino si ofrece las mejores garantías de seguridad, eficiencia y control. Desde nuestra visión, la respuesta es no.
La clave: estímulo muscular
No va de métodos ni herramientas
Toda actividad física genera adaptaciones, ya que siempre implica cierta expresión de fuerza, más o menos controlada, más o menos eficiente. La clave no es la herramienta o el método (máquinas, cardio, pesas, barras, etc.), sino cómo interpreta el sistema nervioso central el estímulo recibido por los músculos. Es el cerebro quien decide si un músculo debe hacerse más fuerte, dónde y cómo.
La filosofía de myofisix se centra en ser eficaces, pero combinando máxima eficiencia y máxima seguridad. Por eso ni el peso libre ni el cardio son nuestras herramientas principales; las máquinas MedX permiten ofrecer el estímulo ideal de fuerza con la mayor precisión, estabilidad y control.
ENTRENAMIENTO Y FISIOTERAPIA
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